¿Cuál es el colmo de una yogui que está en un curso de prosperidad? Bueno para saberlo sigan leyendo. Todo comenzó la mañana de este sábado, cuando con todo el ánimo, me dirigí al curso de yoga taannnn esperado de prosperidad y abundancia con mi súper maestra Guru Devi de la cual soy su fansss número 1. Digo imagínense, cuando oyes que te van a enseñar cómo ser próspero y abundante por supuesto que te apuntas en primera fila y más si tus ganas de mandar tu chamba y a tu jefe a suchi es cada vez más recurrente como es mi caso.
Todo parecía normal, llegué al curso, en el cual se notaba cierta desorganización en comparación al curso del fin de semana anterior (si, lo sé, estoy desarrollando cierta adicción a los cursos de yoga, pero que se le va hacer, este comportamiento obsesivo-compulsivo me viene de familia).
Con todo y todo, empezamos con una maravillosa krya y meditación. En esos momentos estaba yo reconciliándome con todo el universo, sintiendo que todo era posible y que sí había una forma de vida diferente. Llega la hora del descanso de 15 min. y yo estaba rehidratándome cuando se me acerca Gabriel “el del valet” y con cara de compungido me dice “hola señorita es algo de su coche” y pues yo seguía medio en mi viaje yóguico y con un sonrisa dije “si, dígame “, a lo que él continuó “pues como lo dejó en doble fila pues se lo llevó la grúa y aunque lo quise detener no se pudo hacer nada”.
Todo parecía normal, llegué al curso, en el cual se notaba cierta desorganización en comparación al curso del fin de semana anterior (si, lo sé, estoy desarrollando cierta adicción a los cursos de yoga, pero que se le va hacer, este comportamiento obsesivo-compulsivo me viene de familia).
Con todo y todo, empezamos con una maravillosa krya y meditación. En esos momentos estaba yo reconciliándome con todo el universo, sintiendo que todo era posible y que sí había una forma de vida diferente. Llega la hora del descanso de 15 min. y yo estaba rehidratándome cuando se me acerca Gabriel “el del valet” y con cara de compungido me dice “hola señorita es algo de su coche” y pues yo seguía medio en mi viaje yóguico y con un sonrisa dije “si, dígame “, a lo que él continuó “pues como lo dejó en doble fila pues se lo llevó la grúa y aunque lo quise detener no se pudo hacer nada”.
Balde de agua fría. Adiós estado de éxtasis, bienvenida a la realidad. En ese momento me dieron ganas de decirle que lo deje en doble fila pues ahí él me recibió el coche, que no me quisiera achacar la culpa cuando era obvio que esto era resultado de su falta de oficio valetero, que con qué cara me venía a aguitar mi curso, que ahora resulta que yo venía aprender los secretos de la abundancia para tener más pero en su lugar iba a regresar menos próspera de cómo había llegado, le iba a pedir que me explicara que si pensaba que todo eso era justo para mí. Pero bueno tanto curso de yoga de algo a servido porque no le dije nada de eso sino que respiré hondo muuuyyy hondo y le respondí, “y ahora qué hacemos”. En serio que conmigo cayó en blandito, estoy segura que cualquier persona se hubiera puesto súper punkie, no que yo fui toda calma y serenidad. La verdad no es que yo sea muy buena gente, lo que pasa es que yo no se me poner punkie/loca, me da pena armar escándalos, no me sale subir el tono de voz, por eso mejor tomo el camino de la conciliación.
Entonces Gabriel me explicó a grandes rasgos que para sacar el coche del depósito tenía que ir el mismo dueño del vehículo, que afortunadamente era yo misma. Entonces entré en una disyuntiva ir de una vez por mi coche o ir hasta que se acabara el curso….ohhhh suplicio para una indecisa como yo !!! voy ahorita o voy al rato? Voy ahorita o voy al rato?? (Ya ven que si necesito la yoga para sobrellevar mis estados mentales-emocionales). Bueno me di cuenta que para decidir que hacer tenía que saber a qué horas cerraban el dicho depósito y dónde se encontraban. Resultaba que el corralón estaba a 10 minutos y cerraban a las 7pm entonces me vino la iluminación: aprovecharía la hora de comida para recuperar mi coche.
Así lo hice, debo reconocer que Gabriel se portó bien pues él me llevó al depósito y pagó la no módica cantidad de $560 pesos de la infracción+arrastre. Y los planetas se alinearon porque traía conmigo todo los documentos necesarios: licencia, identificación oficial, tarjeta de circulación y no adeudos en la tenencia, por lo que todo el trámite me tardó unos 40 min. y me entregaron mi pointer dorado de regreso con unos sellos del tipo de clausurado (con una pésima goma por lo que la mitad de los sellos no se despegaron fácilmente) pero bueno al final estaba feliz pues justo a tiempo regresé para continuar el curso, eso si, sin comer pero eso con mi coche sano y salvo.