jueves, 14 de mayo de 2009

Me gustó

"Te cepillas los sueños;
te enjabonas el miedo;
te tallas bien la ausencia sobre todo en algunas partes de tu cuerpo;
te secas el olvido;
peinas la confusión;
te rasuras el tiempo;
repartes ansiedades de fragancia en tu cuello;
te pones la alegría sobre los hombros;
combina bien con la melancolía .
En los labios un poco de violencia,
una sombra en la sombra de los párpados,
un entusiasmo tenue en las mejillas
y sales de tu casa dispuesta a compartir tu soledad.

Carmen Villoro

Juventud divino tesoro

Para todos aquellos que como yo que ahora que tienen FC, Twitter y blog se sienten jóvenes.

http://digg.com/u12zas

domingo, 10 de mayo de 2009

Bomba, para bailar esto es una bomba!

Ustedes no están para saberlo y yo si para contarlo que aquí su servilleta tiene un trabajo común y corriente. De esos de 8 am @ 7 pm y a veces hasta las 9 pm. Ya saben este capitalismo explotador de mierda.
Bueno pues en mi trabajo los viernes, si los happy fridays tiene la particularidad que nunca son happies. Siempre pasa algo, sobre todo cuando tienes plan tipo boletos para algún concierto o para el cine o alguna cita con amigos, doctores o depilada y sobre todo si tienes que tomar un avión o van a pasar por tí para ir a Acapulco.
Este viernes no fue la excepción, solamente que esta vez el problema no fue algún sistema, cierre de mes o caída de las conexiones, no, esta vez fue una AMENAZA DE BOMBA.
Si por ahí de las once y cachorrito de la mañana sonó la alarma que todos pensamos que era la ya bien conocida alarma sísmica que se acciona y no tiembla, pero para nuestra sorpresa era la alarma de evacuación así que todos tuvimos que desalojar el edificio, en mi caso tuve que bajar 20 pisos por las escaleras nada recomendable con resaca y dolor de cabeza (dénme chance después del encierro influenzoide pusss si salí el jueves).
Ya estando en la calle nos avisaron que íbamos a poder regresar a nuestro sitio de trabajo después de 4 o 5 horas!!!! Obvio este capitalismo explotador de mierda nos hace tener un sitio de contingencia para que pese alguna desgracia nosotros podamos seguir chambeando. Ahora la cosa era como llegaríamos ahí, ya que tampoco dejaban sacar los coches.
La alternativa más viable fue irnos en el vólido de la becaria que al ser una intern puss no le dan estacionamiento y la pobre lo deja en la calle (este capitalismo está cabrón). En ese momento éramos 6 pelados quienes nos dirigimos al intern-coche. Por un momento pensé que la cosa se iba a poner muy fea pues adelante de nuestro trasporte real estaba un Beetle y si dije ay güero cómo chingaos nos vamos a acomodar pero para mi suerte (sí suerte, porque dentro de mis compañeritos no hay ninguno con quien aplicar el arrimón) nuestro medio de transporte era un Chevy del año del caldo , como de 3 tonos diferentes de azul, ya saben de esos que el cofre es de azul clarito, las puertas de un azul más fuerte, como que el hojalatero si le valió madres y no hizo ni el intento de emparejarle el color. Pero eso si requete espacioso. Entonces empezamos con el acomodo, el grandote se va a delante y los chiquitos atrás y que si fulanita en las piernas de aquella, que haste más pa'lla. Yo para no perder la costumbre apañé lugar para no ir tan incómoda pero creo que le encajé mi rodilla a la de al lado, pero se aguantó como las meras machas. Y me dije si queda más de la columa pues ni modo me la llevo al Teletón para que la compongan.
Ya con el CHEVY bien cargado nos dirigimos a nuestro site alterno cuando vimos al mismísimo Bottle, otro de nuestra área, caminando muy campante y cuando le tocamos el claxón, corrió a nuestro encuentro. No tuvimos corazón para dejarlo a su suerte y pues se trepó ni más ni menos que en la cajuela, bueno parecía contorcionista del circo chino de pequín hecho un garabato. Qué escena hagan de cuenta que nos íbamos a la peda, me recordó mis tiempos de estudiabre!! Cuando 10 güeyes entrabamos en un bochito.
Yo pensando que no estaría mal pasar por unas chelas para el susto, ya me sentía más segura pues ya sólo era cosa de llegar, pero a los pocos minutos mis nervios tuvieron otro golpe, el súper CHEVY estaba haciendo un gran esfuerzo por llevarnos y en cada subida yo sentía que nos íbanos pa'tras. Además como que yo estaba sentada justo abajo de la caja de velocidades y cada vez que hacía un cambio yo sentía la palanca, algo que se podría pensar un tanto erótico pues lo único que hacía es ponerme los pelos de punta pues parecía que se iban a romper algo. Ya me veía estampados con los 20 coches que traímos atrás o si nos iba bien empujando el bendito coche cual escena de Little Miss Sunshine. Pero el CHEVY sacó la casta, me recordó al caballo blanco de José Alfredo Jimnez, ese que llegó con todo el hocico sangrando. Pero no sólo nos llevó al site, también nos regresó a las oficinas una vez que pasó el peligro para poder sacar nuestros coches y dirigirnos a casa.
Para todos lo que pensábamos que la semana no se podía poner peor dado la influenza, sismo y el comienzo de las campañas electorales puesssss claro que siempre se puede poner pior.